Un enfurecido Tomás Zambrano le quita la palabra a Sergio Castellanos tras recordarle el caso de corrupción “Fe de Erratas”
Durante la sesión del Congreso Nacional celebrada este lunes 18 de mayo, el presidente Tomás Zambrano protagonizó un incidente que evidenció su intolerancia y una aparente embriaguez de poder, apenas unos meses después de asumir la titularidad del Legislativo.
En el marco de la discusión de las reformas al Código Penal, el diputado Sergio Castellanos solicitó la palabra para expresar su preocupación de que las modificaciones pudieran ser utilizadas como herramienta de persecución política contra la oposición.
Además, mostró escepticismo sobre la voluntad real del Partido Nacional para combatir el crimen organizado.
«¿Puede el conejo cuidar las zanahorias?», cuestionó Castellanos, recordando el caso del expresidente Juan Orlando Hernández, quien, desde el mismo cargo que hoy ocupa Zambrano, se presentó como abanderado de la lucha contra la criminalidad y terminó siendo condenado en Estados Unidos por narcotráfico.
El legislador también manifestó su desconfianza sobre la fidelidad entre lo aprobado en el Congreso y lo que finalmente se publicará en La Gaceta.
En ese momento, recordó el caso de corrupción conocido como “Fe de Erratas”, en el que Zambrano se vio involucrado cuando fungía como secretario de la Junta Directiva del Congreso.
«Una cosa era lo que se decía que se aprobaba y otra lo que aparecía publicado en La Gaceta. Eso se llamaba Fe de Erratas, y por eso una vez desfilaste allá en la Corte», le recordó Castellanos directamente al presidente del Legislativo.
Mientras Castellanos intentaba continuar con su intervención, Zambrano le retiró la palabra de forma intempestiva y visiblemente molesto, lanzando improperios contra el diputado y calificándolo de “chabacán”.
«En otras ocasiones le damos la palabra a chabacanes», espetó Zambrano.
El incidente generó inmediato rechazo. El diputado Rafael Sarmiento salió en defensa de su compañero de bancada y respondió con contundencia. «Aquí todos somos serios», afirmó.
En todo caso, «es mejor ser chabacán que corrupto», añadió Sarmiento.
