Impactante video: hace apenas tres días, campesinos de Rigores, Colón, denunciaron «operativos de terror» de la Policía Nacional

El lunes 18 de mayo de 2026, el medio local Salamá Informa difundió un fuerte reportaje en el que campesinos de Rigores, municipio de Trujillo, Colón, denunciaron hostigamiento sistemático por parte de la Policía Nacional.

Titulado “Operativo de terror en Rigores: campesinos denuncian hostigamiento policial y afirman que la Policía incendió sus hogares, negocios e incluso dañaron una iglesia”, el material exponía la grave situación que vivían decenas de familias.

Según los testimonios, al menos 40 familias resultaron afectadas. Los denunciantes aseguraron que agentes policiales irrumpieron en sus propiedades, incendiaron viviendas y negocios, robaron pertenencias y realizaron falsas acusaciones.

Un poblador, visiblemente afectado, relató que la Policía entraba a la finca Paso Aguán, rompía candados de los portones y les quitaba todo.

“Nosotros lo que necesitamos es trabajar, déjennos trabajar porque nosotros tenemos a nuestros hijos”, expresó.

Otros relatos fueron aún más alarmantes. Los campesinos denunciaron allanamientos violentos al amanecer, con disparos contra los trabajadores.

“Vienen a las 4 o 5 de la mañana, agarran a tiros a los compañeros, balearon como a cuatro”, afirmó uno de ellos.

La comunidad vivía bajo constante temor. “Ahora estamos con miedo, cuando los miramos salimos a la carrera porque tenemos miedo que nos van a disparar o cualquier cosa nos puede pasar”, agregaron.

Una mujer, frente a las cenizas de su negocio incendiado, lamentó la destrucción y el robo de sus pertenencias, pidiendo la intervención de organismos de Derechos Humanos.

Otro campesino, sin mostrar su rostro por temor, denunció con crudeza: “Nos quemaron carros, casas, camas, han destruido todo. Aparte de eso, se roban lo que hallan aquí en la zona… la policía está para proteger a la ciudadanía, no para robar”.

El mismo denunciante hizo un llamado directo a las autoridades: “Le hacemos un llamado al gobierno, al comisionado de derechos humanos y al ministro de seguridad, que por favor paren esta picardía de la Policía, porque ya no la soportamos”.

Apenas tres días después de estas graves denuncias, la finca Paso Aguán, en el sector de Rigores, se convirtió en escenario de una de las masacres más sangrientas registradas recientemente en Honduras.

En la madrugada del jueves 21 de mayo de 2026, un comando armado irrumpió en la plantación de palma africana y abrió fuego contra los trabajadores que se preparaban para iniciar su jornada laboral, muchos de ellos reunidos cerca de una iglesia local.

El ataque dejó al menos 19 personas asesinadas, según la más reciente actualización, en una escena descrita por los pobladores como dantesca y de “película de terror”.