De película: Pepe Lobo revela cómo se enteró que JOH era narco
En declaraciones brindadas a los medios HRN y UNE TV, el expresidente Porfirio Lobo Sosa relató con una franqueza inusual cómo fue descubriendo, de manera progresiva y a través de fuentes directas, que su sucesor en la presidencia, Juan Orlando Hernández, estaba involucrado en el narcotráfico.
Todo comenzó después de que Lobo Sosa dejó la presidencia, cuando un exembajador estadounidense en Honduras le reveló algo que había quedado documentado en los registros de la embajada norteamericana.
Era una señal inequívoca: cada vez que Hernández participaba en reuniones de inteligencia con funcionarios estadounidenses, la información sensible terminaba en manos equivocadas. Cuando no estaba, no había filtraciones.
«Cuando ustedes iban a reuniones allá a la embajada en temas de seguridad, cuando estaba Juan Orlando, la información se filtraba. Si no estaba Juan Orlando, no había ninguna filtración», contó Lobo que le reveló el exdiplomático.
«Está metido hasta el cuello»
Años después, en el contexto de la investigación por el crimen de su hijo Said, Lobo Sosa tuvo acceso directo a otra fuente: agentes del FBI que lo visitaron en su casa.
Lo que le dijeron no dejó margen para la duda. «Los agentes que estuvieron aquí me dijeron que sí, que él estaba metido bastante en el tema de la narcoactividad. Me dijeron: ‘hasta el cuello’, que estaba bastante metido», reveló el expresidente.
Pero los agentes no se limitaron a confirmar el vínculo con el narcotráfico. También le trasladaron lo que un pandillero apodado «El Fantasma» había declarado desde su celda en Nebraska: que el crimen de Said Lobo fue por encargo directo de Juan Orlando Hernández.
La «caseta de peaje»
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando Lobo le preguntó al periodista de HRN, Rosendo García, si recordaba el apodo con el que se conocía a Hernández cuando era su secretario en el Congreso Nacional.
«¿Usted recuerda cómo le decían a Juan Orlando cuando era secretario mío en el Congreso?», preguntó Lobo.
El periodista respondió de inmediato: «Caseta de peaje».
«Caseta de peaje», confirmó Lobo Sosa. Y cuando el periodista le preguntó si en ese momento se daba cuenta de lo que significaba, su respuesta fue contundente: «No, yo no me daba cuenta».
Solo con el tiempo, y cuando las personas perdieron el miedo a hablar, la dimensión real de lo que ocurría en esos años comenzó a quedar al descubierto. «A veces la gente no se queja cuando alguna gente esté en el poder, sino hasta que salen, por temor», dijo Lobo.
Una oficina en Casa Presidencial
Lobo Sosa también reveló otro dato que recibió de sus fuentes en Estados Unidos: «Dicen que había una oficina donde estaba un pariente cercano de él, ahí en presidencial, donde estaba el sistema de computadoras que controlaba los radares».
Una infraestructura que, según las mismas fuentes, habría funcionado como un sistema de control del espacio aéreo al servicio del narcotráfico. «Un peaje», como lo describió el propio periodista durante la entrevista.
«Ya la situación se torna complicadita»
Lobo Sosa fue cuidadoso al aclarar que no está afirmando que Hernández sea culpable del crimen de su hijo, pero sí advirtió que la combinación de factores convierte este caso en algo cualitativamente distinto a todo lo anterior.
«Una nueva acusación por otro tema que ya no es narcotráfico, sino que es el crimen de un ciudadano americano. Entonces ya la situación se torna medio complicadita», señaló.
«Los organismos de investigación y el Departamento de Justicia saben que Juan Orlando es culpable. Es más, lo tienen bien seriado, todo lo que él hacía. Eso lo digo porque es información que he recibido de Estados Unidos. Recuerde que mi hijo era ciudadano americano», agregó.
Para Pepe Lobo, la MS-13 es solo el brazo ejecutor. La pregunta que le importa es otra: «Lo que interesa saber es de dónde vino toda esa enorme conspiración que terminó con la vida de cuatro muchachos».
